Hay una confusión frecuente: mucha gente cree que el Skinbooster es un relleno más. No lo es. Mientras los rellenos aportan volumen o definen contornos, el Skinbooster hace algo distinto y más sutil: hidrata la piel en profundidad y mejora su calidad desde adentro. El resultado no es una cara con más volumen, sino una piel visiblemente más fresca, luminosa y jugosa.
Es un tratamiento inyectable a base de ácido hialurónico de baja densidad (no reticulado), diseñado no para rellenar, sino para hidratar y revitalizar. Se aplica mediante microinyecciones superficiales que distribuyen la hidratación de forma homogénea por toda la zona tratada.
Al aportar hidratación profunda y estimular suavemente la piel, mejora la elasticidad, suaviza líneas finas por deshidratación y devuelve esa luminosidad “de piel sana” que se pierde con el tiempo, el sol y el estrés.
¿Qué mejora?
¿Para quién es ideal?
Es también un excelente tratamiento de mantenimiento y una puerta de entrada al rejuvenecimiento para quien aún no necesita —o no quiere— procedimientos más intensos.
Agenda tu valoración y descubre cual es el mejor tratamiento para ti.
Es clave entenderlo: el Skinbooster mejora la calidad de la piel; los rellenos como el ácido hialurónico estructural aportan volumen y sostén; los bioestimuladores generan firmeza vía colágeno. Muchas veces el mejor plan los combina, cada uno cumpliendo su función. Un buen diagnóstico define la mezcla correcta.
No. Su objetivo es hidratar y mejorar la calidad de la piel, no rellenar ni cambiar contornos.
Suele recomendarse un esquema inicial de 2 sesiones espaciadas, seguido de mantenimiento. El especialista define tu protocolo.
La piel se ve más hidratada y luminosa de forma progresiva tras las primera sesión.